Rolf Krauss, egiptólogo del Museo de Berlín, impartió el jueves, 4 de junio, la primera de las dos conferencias que tiene previsto impartir en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria, centro adscrito a la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias. Krauss disertó sobre Astronomía y cronología en el antiguo Egipto; una conferencia que al igual que la que impartió el viernes, día 5, sobre La arqueoastronomía de las pirámides egipcias, forma parte del ciclo Astronomía y Civilizaciones organizado por el Museo Elder. Además, este ciclo se enmarca en el programa cultural Septenio que promueve el Ejecutivo autónomo.
El egiptólogo apuntó que “científicos que acompañaban la expedición napoleónica descubrieron el Zodíaco de Dendera. Se trata de una representación del cielo, según se lo puede observar en las latitudes egipcias a lo largo de todo el año. Los antiguos dioses celestiales egipcios fueron representados en este caso junto con las constelaciones zodiacales adoptadas de Babilonia. Por ejemplo, la representación egipcia tradicional de los planetas exteriores toma la forma de un dios con cabeza de halcón. En Dendera, también el planeta Venus, como hijo de la diosa Isis, pertenece a la clase de los dioses con cabeza de halcón. En otras fuentes egipcias tenemos dicho planeta representado como una garza, la cual es el Ave Fénix de las leyendas”.
Rolf Krauss también destacó que “el Zodíaco de Dendera no nos informa sobre la luna o el sol. El dios egipcio del sol, Ra, no era adorado al principio de la historia egipcia, pero, posteriormente, los faraones lo elevaron a una posición principal y las otras deidades se convirtieron en subordinadas”.
A juicio del experto, “es posible que el culto al sol llevara al desarrollo del calendario egipcio, con sus 365 días constantes. Nosotros conocemos dicho calendario”, prosiguió, “porque el astrónomo Claudio Ptolomeo lo utilizó en la época romana para datar observaciones astronómicas. Debido a que les faltaba ese día extra, el calendario egipcio se adelantaba en un día cada cuatro años con respecto al año natural. Este desfase permite la fijación astronómica de aquellos datos egipcios que están relacionados con hechos del año natural, como la inundación o la cosecha de cereales”.
Según explicó Rolf Krauss, “un ejemplo de ellos es la batalla de Megido, la cual tuvo lugar, según una inscripción, en el día 261 del año 23 del reinado del Faraón Tutmosis III. Poco después de la batalla, los soldados egipcios recolectaron la cosecha de trigo en los campos de Megido. En aquella época, igual que hoy día, en la zona de Megido el trigo madura en mayo. La fecha nombrada en la inscripción se corresponde con el mes de mayo entre el 1500 a.C. y el 1380 a.C”.
Por otro lado, podemos delimitar dicho período de tiempo si consideramos que la batalla tuvo lugar en el primer día del mes. “Mientras que todos los pueblos antiguos en la zona del Mediterráneo, al igual que los babilonios en su ‘tierra entre dos ríos’, empezaban el mes con la aparición de la hoz de la luna creciente, los egipcios, a su vez”, prosiguió Rolf Krauss, “eran los únicos que empezaban el mes el primer día en que la luna dejaba de ser visible. Por lo tanto, el día antes de la batalla de Megido fue el último día de la luna menguante. De los cálculos se desprende que la batalla tuvo lugar en el año 1457 a.C. o en el 1446 a.C”.
El egiptólogo del Museo de Berlín también puso de manifiesto durante su conferencia que “un ejemplo de cronología astronómica que no resiste la crítica es la supuesta orientación de los corredores de las pirámides hacia la estrella fija Thuban. En realidad”, prosiguió, “los corredores de las pirámides, si los prolongamos en líneas imaginarias, muestran hacia un punto cercano al Polo Celeste. Debido a la precesión, el Polo Celeste describe un gran círculo en el cielo en el transcurso de unos 26000 años. Esto conlleva a que las estrellas fijas cambien su posición con respecto al Polo.
Rolf Krauss se refirió al astrónomo John Herschel. En este sentido, aseguró que “en el siglo XIX, este astrónomo planteó la tesis, que los constructores de los corredores de las pirámides los habían orientado hacia la estrella Thuban, la cual se encontraba en la cercanía del Polo en el tercer milenio antes de Cristo. Herschel retiró su tesis cuando otro científico le nombró un motivo adecuado para la orientación de los corredores. Esta retractación no fue dada a conocer ampliamente, por lo que hoy día todavía se critica a Herschel por ella”.







