El Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria acogió el pasado viernes, 26 de junio, una conferencia a cargo de Gracia Rodríguez Caderot, doctora en Físicas en la Universidad Complutense de Madrid, quien disertó sobre Astronomía de los pueblos celtíberos: un ejemplo de investigación en Arqueoastronomía. Se trata de una ponencia que se enmarca en el ciclo de conferencias Astronomía y Civilizaciones que organiza el centro adscrito a la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias.
Además, este ciclo forma parte del programa Septenio que promueve el Gobierno de Canarias con el objetivo de respaldar la cultura, la ciencia y la innovación como sectores estratégicos. Coincidiendo con la celebración del Año Internacional de la Astronomía, la programación del septenio para 2009 se centra en este tema como eje central de todas sus actividades. Con la conferencia de Gracia Rodríguez se pone fin al citado ciclo.
La experta Gracia Rodríguez aseguró que “dentro de los estudios arqueológicos a través de los que se pretende conocer una gran cantidad de aspectos de la vida de las antiguas sociedades, entre los que podemos citar sus hábitos sociales y culturales, su economía, su organización social, sus creencias, un aspecto menos abordado, hasta hace poco, era el que nos llevara a intentar explicar su concepción del espacio celeste. La dificultad”, prosiguió, “está en que los pueblos prehistóricos no nos han dejado una crónica escrita en la que nos dieran pistas sobre sus conocimientos astronómicos. Pero, afortunadamente, no es del todo cierto que no nos hayan dejado estos testimonios”.
A su juicio, sería importante “considerar como escritura no sólo un texto escrito sobre un soporte material, sino algo más amplio con lo que podían transmitirse entre ellos, y legarnos para el futuro, sus conocimientos sobre los astros y su influencia en sus vidas cotidianas, en sus costumbres funerarias e incluso en su organización social y económica. Realmente nos han dejado unos símbolos, una forma determinada de levantar sus santuarios, una orientación, fruto de una intención determinada, en sus construcciones, de forma que respondieran a ciertos patrones astronómicos o topográficos, que nos pueden ayudar a responder a la pregunta de qué papel jugó el cielo en el conjunto de sus manifestaciones culturales y de que manera lo incorporaron a su imaginario colectivo”.
Gracia Rodríguez destacó durante la conferencia que impartió en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología que “de esta forma de investigar estos aspectos de los pueblos antiguos se conoce como Arqueoastronomía. Disciplina que ha conocido un auge en los últimos años cuando los arqueólogos han ido integrando en sus investigaciones los datos que los astrónomos les proporcionan. Como toda ciencia interdisciplinar, conoce las luces y sombras de esta característica. Es apasionante trabajar conjuntamente con personas que proceden de campos tan diversos como las humanidades y el científico, pero hay que resolver a veces las suspicacias de unos y otros y llegar a un entendimiento común en el que ambas ciencias salgan favorecidas”.
De igual forma, matizó que “en este año, que se celebra el Año Internacional de la Astronomía, es necesario volver nuestra vista al pasado para intentar comprender como estas sociedades han puesto de manifiesto la importancia que, sin lugar a dudas, tenía la observación de los fenómenos celestes. Ya que los pueblos de poca complejidad tienden a sacralizar aquello que no controlan y por eso confieren carácter sagrado a determinados seres vivos y a ciertos lugares, para ellos el cielo, de donde vienen la mayoría de acontecimientos que regulan la vida: luz-oscuridad, frío-calor, lluvia-sequía, etc., paso a formar parte de sus mitologías y es donde han situado mayoritariamente la morada de los dioses”.















