Reeducación del apetito

stk61830corpor Sebastián Jiménez,
Gerente de TATÁN GIMNASIOS.
Son muchas las personas que tenemos un exceso de apetito que conlleva la ingesta excesiva de calorías en la alimentación cotidiana. Afortunadamente, esto es algo que tiene solución. Y quien quiera solucionarlo, debe estar completamente convencido de que es posible (muchas personas lo han logrado). Pero, obviamente, precisa mentalización. Necesitamos adoptar el convencimiento de que no necesitamos llenar nuestra barriga en cada comida para obtener placer. Podemos disfrutar igual o más con cantidades pequeñas de comida. Tenemos que grabar a fuego en nuestra mente que más no es mejor. Para lograrlo podemos recurrir a la meditación y utilizar mantras (siempre en positivo) que nos reprogramen, como por ejemplo “saboreo la comida y me sacio rápido. Yo controlo mi apetito”. Estos podemos repetirlos antes de cada comida hasta que automaticemos ese pensamiento y conducta en nuestra mente.

Pero, además existen una serie de técnicas que nos van a ser de gran ayuda:
No pasar hambre nunca. Para lo cual debemos comer cantidades pequeñas cada 3 horas.
Darle variedad a nuestras comidas (tener distintos platillos con alimentos bajos en calorías como las banderillas).
Los picantes contienen capsaicina que sacia y eleva el metabolismo.
Trocea la comida en pedazos pequeños y dedica tiempo a masticarlos y saborearlos. El estómago tarda 20 minutos en recibir la señal de saciedad tras la ingesta de alimentos. Por tanto, cuanto más lento mejor.
Sáciate antes de las comidas con alimentos ricos en fibra (pan integral, una manzana, verduras, ensalada) y una buena dosis de agua. El agua infla la fibra en el estómago y te sacia antes.
El café y el té entre comidas disminuyen el apetito.
Evita la ansiedad, el aburrimiento, el nerviosismo o dormir poco. Todo ello incrementa el hambre. Dale trabajo a tu mente con retos positivos.
Engaña al hambre con chicle o caramelos sin azúcar.
Los alimentos ricos en proteína (carne, pescado, pollo, huevos, lácteos desnatados) son los que menos engordan y más elevan el metabolismo. Recurre sobre todo a ellos.
El ejercicio físico de tipo aeróbico te proporciona relajación, bienestar y menor apetito.
Si en alguna comida necesitas matar la necesidad de tomar algo dulce, puedes recurrir (eventualmente) a un trocito de chocolate negro sin azúcar o a un sorbete de limón sin azúcar. Lo vas a disfrutar mucho por muy pocas calorías.

Bueno, ahora que ya sabemos cómo hacerlo, no esperes al próximo lunes para empezar. Empieza ya, vete a comer algo bajo en calorías, saboréalo y disfrútalo despacito durante un buen rato.

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